¿Diabético o persona con diabetes?

Como en cualquier aspecto de la vida, en la enfermedad, el lenguaje es de suma importancia. Por ello, si nos referimos a una persona que padece diabetes como «diabético», estamos dando un rasgo definitorio a esa persona, de manera que deja de ser persona para convertirse en eso que lo define.

Por ejemplo; en el caso de las personas con diabetes tipo 2, que se suele asociar a estilos de vida sedentarios, obesidad y mala alimentación, utilizar palabras que definan de forma negativa a la persona, en muchos casos puede provocar que esta persona tienda a culparse a sí misma por su aparición, suponiendo un incremento en el estrés y riesgo de depresión.

Si extrapolamos esto a otras aspectos de la vida, podemos ver lo absurdo. Por ejemplo, una persona que utilice gafas no es un gafotas; de echo, este termino es el que se usa en edades infantiles en forma de insulto.

La propia ADA (Asociacion Americana de Diabetes), el organismo científico referente mundial sobre diabetes, propuso en 2016 dejar de usar el termino «diabético». Establecieron dejar el termino diabético para definir las complicaciones: Retinopatía diabética, pie diabético…

Siguiendo este ejemplo, desde la comunidad de personas con diabetes nos gusta decir que sólo somos «diabéticos» cuando es la enfermedad la que da la cara; cuando llevamos mal control, cuando aparece una hipoglucemia inoportuna o cuando tenemos que parar lo que estamos haciendo para ponernos un poco de insulina. El resto del día tan solo somos personas normales y corriente.